Hubo que limpiar las sangres,
hubo que tirar el mapa,
hubo que negar todo,
hubo que callar a los cortesanos,
y tuvo que poseer aún más Poder para mandar a incendiar todo.

Después hizo levantar una torre de acero
y que no quedara nada de todo aquello, 
pero de tanto en tanto 
se veía el fantasma de ella socavando, 
a pesar de esa figura tan delgada e impersistente
el éter de ella socababa.